Las enfermedades de transmisión sexual (ETS), son un problema importante de salud pública en Colombia. Muchas de estas infecciones pueden no presentar síntomas al inicio, lo que facilita su transmisión y puede causar complicaciones graves si no se detectan y tratan a tiempo. Conocer cómo se transmiten, cuáles son las más comunes, cómo prevenirlas y dónde realizarse pruebas es clave para cuidar la salud sexual.
Una infección de transmisión sexual (ITS) es una infección que se transmite principalmente a través del contacto sexual sin protección, ya sea vaginal, anal u oral. Estas infecciones pueden ser causadas por bacterias, virus, parásitos u hongos, y se contagian al entrar en contacto con fluidos corporales (como semen, flujo vaginal o sangre) o con lesiones en la piel y mucosas de una persona infectada.
Cuando una ITS comienza a generar síntomas visibles o provoca alteraciones en la salud, se suele denominar enfermedad de transmisión sexual (ETS). Sin embargo, en el uso cotidiano ambos términos se emplean como sinónimos, ya que muchas infecciones pueden estar presentes durante un tiempo sin causar síntomas y aun así transmitirse.
La detección temprana de una ITS es fundamental, ya que permite iniciar el tratamiento adecuado, prevenir complicaciones a largo plazo como infertilidad, daños en órganos o enfermedades crónicas, y evitar el contagio a las parejas sexuales. Por esta razón, realizarse pruebas periódicas y acudir a un profesional de la salud ante cualquier duda es una medida clave para el cuidado de la salud sexual.
En Colombia circulan diversas infecciones de transmisión sexual (ITS), algunas de las cuales son muy frecuentes y, en muchos casos, no presentan síntomas en sus etapas iniciales. Esto hace que muchas personas puedan transmitirlas sin saberlo. A continuación, se describen las ITS más comunes:
Clamidia: Es una infección bacteriana muy frecuente, especialmente en personas jóvenes. En la mayoría de los casos no produce síntomas, pero si no se trata puede causar infertilidad y enfermedad pélvica inflamatoria en mujeres, y molestias urinarias en hombres.
Gonorrea: También es causada por una bacteria y puede afectar los genitales, el recto y la garganta. Puede producir secreciones, dolor al orinar y, si no se trata, generar complicaciones reproductivas.
Sífilis: Es una infección bacteriana que suele comenzar con llagas indoloras en los genitales, el ano o la boca. Si no se detecta a tiempo, puede avanzar y causar daños graves en órganos como el corazón, el cerebro y el sistema nervioso.
VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana): Ataca el sistema inmunológico y, sin tratamiento, puede evolucionar a SIDA. Con un diagnóstico temprano y tratamiento adecuado, las personas con VIH pueden llevar una vida larga y saludable.
Virus del Papiloma Humano (VPH): Es la ITS más común. La mayoría de las infecciones desaparecen solas, pero algunos tipos pueden causar verrugas genitales o cáncer, especialmente de cuello uterino, ano y garganta.
Herpes genital: Infección viral que provoca ampollas y úlceras dolorosas en la zona genital o anal. No tiene cura, pero el tratamiento ayuda a controlar los brotes y reducir el riesgo de transmisión.
Tricomoniasis: Es causada por un parásito y suele ser asintomática, sobre todo en hombres. Puede provocar flujo vaginal anormal, picazón y molestias al orinar en mujeres.
Hepatitis B: Es una infección viral que afecta el hígado y se transmite por contacto con sangre y fluidos corporales. Puede prevenirse mediante vacunación, disponible en el sistema de salud colombiano.
Ladillas (piojos púbicos): Son parásitos que se alojan en el vello púbico y se transmiten principalmente por contacto íntimo, aunque también por ropa o sábanas contaminadas.
Molusco contagioso: Infección viral de la piel que causa pequeñas lesiones o protuberancias. Se transmite por contacto directo piel con piel y es más común en personas con contacto íntimo frecuente.
Conocer estas infecciones, sus síntomas y formas de transmisión es clave para prevenir, detectar y tratar a tiempo las ITS, protegiendo así la salud sexual y reproductiva.
¿Cómo se transmiten las ITS?
Las ITS se transmiten principalmente por:
Vía sexual
Contacto con semen, flujo vaginal o sangre durante relaciones sexuales sin protección.
Contacto directo con llagas, verrugas o ampollas en genitales, boca o ano.
Sexo oral, anal o vaginal sin condón.
Otras vías
Compartir agujas o jeringas.
De madre a hijo durante el embarazo, parto o lactancia.
Uso de instrumentos no esterilizados (tatuajes, piercings).
Contacto con ropa o toallas contaminadas (menos frecuente).
Factores de riesgo de las infecciones de transmisión sexual
Existen diversas situaciones y conductas que aumentan la probabilidad de contraer una infección de transmisión sexual (ITS). Reconocer estos factores es fundamental para tomar decisiones informadas y reducir los riesgos asociados a la salud sexual.
Tener relaciones sexuales sin condón: No usar condón en relaciones vaginales, anales u orales incrementa significativamente el riesgo de transmisión de ITS, ya que permite el contacto directo con fluidos corporales y mucosas infectadas.
Tener múltiples parejas sexuales: A mayor número de parejas sexuales, mayor es la posibilidad de exposición a una ITS, especialmente si no se conoce el estado de salud sexual de las parejas.
Haber tenido una ITS anteriormente: Las personas que han tenido una ITS tienen mayor riesgo de volver a contraer otra, ya sea por daños en las mucosas o por mantener conductas de riesgo similares.
Consumo de alcohol o drogas antes del sexo: El consumo de sustancias puede afectar el juicio y la toma de decisiones, aumentando la probabilidad de tener relaciones sexuales sin protección o con parejas ocasionales.
Situaciones de violencia sexual: Las personas que han sufrido violencia sexual presentan un mayor riesgo de contraer ITS debido a la falta de protección y al posible daño físico durante la agresión.
Compartir agujas o jeringas: Esta práctica es una vía directa de transmisión de infecciones como el VIH y la hepatitis B y C, ya que implica contacto con sangre infectada.
Síntomas frecuentes de una enfermedad de transmisión sexual
Uno de los principales riesgos de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) es que muchas no presentan síntomas, especialmente en sus etapas iniciales. Esto puede hacer que pasen desapercibidas durante meses o incluso años, aumentando el riesgo de complicaciones y de transmisión a otras personas. Sin embargo, cuando los síntomas aparecen, pueden manifestarse de distintas formas.
Entre los signos y síntomas más frecuentes se encuentran:
Llagas, verrugas o ampollas en los genitales, el ano o la boca, que pueden ser dolorosas o indoloras, dependiendo de la infección.
Dolor o ardor al orinar, sensación frecuente en infecciones como la gonorrea o la clamidia.
Secreciones genitales anormales, como flujo vaginal con cambio de color, olor fuerte o secreción por el pene.
Picazón, irritación o enrojecimiento en la zona genital o anal.
Sangrado vaginal fuera del periodo menstrual, especialmente después de las relaciones sexuales.
Dolor durante las relaciones sexuales, que puede indicar infecciones internas.
Dolor pélvico o en la parte baja del abdomen en mujeres, posible señal de una infección avanzada.
Fiebre, malestar general o inflamación de los ganglios linfáticos, sobre todo en la ingle, lo que indica que el cuerpo está respondiendo a una infección.
Es importante recordar que la ausencia de síntomas no significa ausencia de infección. Ante cualquier molestia, duda o exposición de riesgo, se recomienda acudir a un profesional de la salud y realizarse las pruebas correspondientes para un diagnóstico y tratamiento oportunos.
Prevención de las ETS
La prevención de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) es fundamental para proteger la salud sexual y reproductiva. Adoptar prácticas responsables y mantener hábitos de autocuidado reduce significativamente el riesgo de contagio y sus posibles complicaciones.
Las principales medidas de prevención incluyen:
Uso correcto y constante del condón masculino o femenino: El condón es el anticonceptivo más eficaz para prevenir la mayoría de las ETS. Debe utilizarse en todas las relaciones sexuales, ya sean vaginales, anales u orales, desde el inicio hasta el final del contacto sexual.
Realizar pruebas periódicas de ITS: Muchas infecciones no presentan síntomas, por lo que hacerse pruebas de manera regular permite detectar y tratar las ITS a tiempo, evitando daños a largo plazo y la transmisión a la pareja.
Vacunación contra el VPH y la hepatitis B: Estas vacunas, protegen contra infecciones que pueden causar cáncer y enfermedades hepáticas graves. La vacunación es una herramienta clave de prevención, especialmente en jóvenes.
Comunicación abierta con la pareja: Hablar de manera clara y honesta sobre la salud sexual, el uso de métodos de protección y el historial de pruebas ayuda a tomar decisiones informadas y a reducir riesgos.
Evitar relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol o drogas: El consumo de estas sustancias puede afectar el juicio y llevar a conductas de riesgo, como no usar condón o tener relaciones sexuales no planificadas.
Importancia de las pruebas de ITS
Las pruebas de infecciones de transmisión sexual (ITS) son la única manera confiable de saber si una persona está infectada, ya que muchas ITS pueden no presentar síntomas durante largos períodos. Por esta razón, una persona puede sentirse bien y aun así tener una infección y transmitirla sin saberlo.
Un diagnóstico temprano a través de pruebas permite:
Evitar complicaciones graves a largo plazo, como infertilidad, enfermedad pélvica inflamatoria, daños en órganos o ciertos tipos de cáncer, especialmente cuando las infecciones no se tratan a tiempo.
Proteger a la pareja sexual, ya que conocer el diagnóstico permite tomar medidas para evitar el contagio y garantizar que ambas personas reciban atención médica.
Acceder a tratamientos oportunos y efectivos, que en muchos casos pueden curar la infección o controlarla adecuadamente, mejorando la calidad de vida.
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Preguntas frecuentes sobre ITS
¿El condón protege contra todas las ITS?
El condón masculino y femenino reduce significativamente el riesgo de la mayoría de las ITS, pero no ofrece protección total, especialmente en infecciones que se transmiten por contacto piel con piel, como el VPH o el herpes.
¿Puedo tener una ITS aunque tenga una sola pareja sexual?
Sí. El riesgo existe si tu pareja tiene o ha tenido otras parejas sexuales o no conoce su estado de salud sexual.
¿Cada cuánto debo hacerme pruebas de ITS?
Depende de tu vida sexual. En general, se recomienda hacerse pruebas:
Si has tenido relaciones sexuales sin condón
Si tienes una nueva pareja
Si presentas síntomas
Al menos una vez al año si tienes vida sexual activa
¿Puedo tener relaciones sexuales si tengo una ITS?
Depende de la infección. En muchos casos se recomienda evitar relaciones sexuales hasta finalizar el tratamiento y recibir indicación médica.
Documentación de interés sobre Enfermedades de transmisión sexual
Documentación en PDF con información sobre las Enfermedades de transmisión sexual.
Autor y colaboradores
Eva Sánchez
Autor
Asesora en educación sexual y salud integral de la mujer, comunicadora social y periodista con más de 10 años de experiencia en periodismo y webs médicas especializadas. Una de mis especialidades es escribir contenido médico de alto valor para nuestros lectores.
Creación: 9 Marzo 2026 Actualización: 12 Marzo 2026
Delia Sánchez
Colaborador
Comunicadora social y periodista con más de 15 años de experiencia en periodismo y webs médicas especializadas. Una de mis especialidades es escribir contenido médico de alto valor para nuestros lectores.
Creación: 9 Marzo 2026 Actualización: 12 Marzo 2026
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